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martes, 17 de septiembre de 2013

Cambios con los que creces...


Nunca supo porque durante toda su vida prefirió fingir que la engañaban y que no se daba cuenta que los demás intentaban aprovecharse de ella intentando manipularla a su antojo. Ella simplemente disimulaba que lo sabía y hacía ver que no entendía lo que querían decirle, y de esa manera conseguía que desistieran por aburrimiento. Y era entonces cuando la que conseguía controlar la situación era simplemente ella, sin enfrentamientos, ni confrontaciones, ni presiones de ningún tipo. En cualquier discusión, fuera de lo que fuera, ella callaba y escuchaba, analizaba las palabras, los reproches, los gestos, y aprendía...y aprendió muchísimo... Con el paso de los años se cansó, decidió que había llegado el momento de demostrar a los demás que ella decidía su vida, como lo había echo siempre disimuladamente, pero ahora hablando de frente. Y empezó a hablar, y decía lo que sentía, y compartía lo que pensaba, y expresaba lo que esperaba de la vida, pero se percató que no la escuchaban, que delante suya la alababan, la admiraban por decir esas cosas tan especiales, hasta le hacían creer que las compartían pero, por contra, nadie la entendía. Se dio cuenta que los demás seguían utilizando las mismas armas de siempre para intentar manipularla, y que todo era exactamente igual que cuando fingía no existir. Con ese panorama, después de pensar y pensar, decidió que estaba harta y que ese tipo de personas no se merecían un sitio en su vida pero que como ella, con su forma de ser, no servia para confrontaciones vanas,  dejaría que fueran ellos mismos los que se fueran. Si hasta entonces se había comportado con todos como ella pensaba que se merecía, a partir de ese momento trataría a estos individuos de la misma forma que lo hacían con ella. La mayoría se gano su indiferencia y perdieron la oportunidad de conocerla, que al fin y al cabo había sido el lujo en el que gastaron tantos esfuerzos...

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